Alán salió de la oficina. Sus pasos resonaron en el pasillo. La discusión con Harper aún le zumbaba en los oídos, pero no podía detenerse a procesarla. El hijo de De Santis lo esperaba en la sala VIP.
Entró, sin mostrar ni un ápice de temor.
El tipo estaba sentado en el sillón de cuero, con una copa de whisky en la mano. Dos hombres de traje negro, de pie detrás de él, con las manos cruzadas al frente. La misma pose de siempre. El ambiente incómodo.
A Alán hasta cierto punto le daba pena aje