Noah
He manejado conferencias de prensa para lanzamientos de productos de miles de millones de dólares con un pulso en reposo de sesenta. Al entrar a la fiesta de fin de año de NeXus con Aria de mi brazo, mi corazón latía a unos sólidos ciento veinte.
No era miedo. Era orgullo. Un orgullo nervioso, aterrador y abrumador.
—Me estás apretando la mano —susurró Aria, apoyándose en mí mientras entregábamos nuestros abrigos en el guardarropa.
—Lo siento —murmuré, relajando el agarre pero sin soltarla