La sala de conferencias de la fiscalía apestaba a café rancio y traición. Sobre la mesa de metal ya no había diseños de código ni arquitectura de software, sino el cadáver de nuestra familia: informes forenses digitales, transferencias bancarias a las Islas Caimán y testimonios incriminatorios.
—El caso es hermético —aseguró el fiscal principal, golpeando la pila de documentos—. Tenemos la cadena de custodia de los datos y las transferencias. Según la ley federal, a Sienna le esperan de cinco a