—Veamos... —el doctor mueve el aparato sobre su abdomen cubierto con un gel frío.
—¿Todo bien, doctor? —pregunta ella, algo tensa.
—Sí, todo está muy bien. El embarazo goza de buena salud. —Sonríe ampliamente, y yo le beso la piel de la mano.
—Tienes quince semanas y un día. Si lo comparamos con una fruta, tu bebé es del tamaño de una naranja y pesa aproximadamente cincuenta gramos.—
Reboso de felicidad.
Y ver sus ojos brillar con la noticia me alegra aún más.
—¿Las náuseas y los malestar