Los días pasaban, y nuestra relación crecía poco a poco.
En la empresa, los comentarios sobre nuestra "relación laboral" empezaban a molestarle. Decían que estar junto a mí la había aislado de ellos, y no estaban del todo equivocados.
Pero lo que realmente me molestaba era otra cosa.
Estaba celoso.
No quería verla rodeada de otros hombres, mucho menos de aquellos que ahora mostraban interés en ella, creyéndola soltera.
Así que tomé una decisión.
Voy a pedirle matrimonio.
No solo por celo