—¡Oye! Eso no es justo, me has dejado con las ganas de comer más.
—Cállate... no me tocaste ni una sola vez... Tenía mucho deseo acumulado—. Me muerdo el labio con malicia.
—No podía tocarte o las cosas se iban a descontrolar... No tengo soporte cuando se trata de ti—.
Me acomodo sobre ella.
—¿Siempre has sido así?
—¿Así cómo?
—Que te enloquecen las mujeres con las que estás...
—Me he enamorado solo una vez en mi vida... y no me voy a volver a enamorar nunca más—.
—Oh... entiendo—.
—¿L