—¿A dónde me llevas?— me pregunta con curiosidad.
—Te va a gustar, es una sorpresa para ti.— Llevo su mano a mi boca, dejo un beso en su piel y mis ojos van directo a su vientre.
Lleva un vestido ceñido al cuerpo, su cabello cae libre y un abrigo apenas disimula lo bien que se ve. Los tacones me hacen sentir nervios, pero me guardo el comentario.
El tiempo transcurrió lentamente; en mi pecho no cabe la felicidad. Por fin, ella sonríe.
No veía esa sonrisa desde hace mucho, la misma que me re