Después de otros veinte minutos, Alexandros regresa a la habitación, toma su lugar en la cama y apaga la luz de su lado, sin embargo, después de varios minutos en los cuales parece que no podrá dormir debido a que se mueve de un lado al otro, me levanto de la cama.
—Pensé que estabas dormida. ¿A dónde vas?
—Voy a bajarle un poco a la calefacción, creo que hace demasiado calor o tal vez sean mis bochornos.
Bajo la calefacción a tal extremo que casi al instante comienza a sentirse frío.
—Le bajas