Reyyan
Después de salir de la oficina de Alexandros, me doy una vuelta por gran parte del edificio, saludando a algunos compañeros quienes me felicitan por cómo va mi embarazo y otros tantos me dan su pésame por ser la mujer de Cavalluci, ya que el muy chismoso corrió el rumor, ahora todos saben que vivimos juntos y no dejan de preguntarme si es igual de espeluznante como en la oficina.
Con una pequeña sonrisa les confieso que en realidad no es tan malo como creen, dado que es cierto, cuando e