Alexandros
El lunes por la mañana me apresuro a la oficina de Marcello y cuando su novio me permite pasar, mi amigo me lanza un breve vistazo y continúa leyendo unos documentos.
—¿Qué te sucede? —me cuestiona en cuanto tomo asiento.
—Tengo un problema.
—¿Qué clase de problema?
—Reyyan está molesta conmigo.
—Eso no es una novedad, y además ya lo sabía.
—¿C-cómo es que lo sabes?
—Mi amazona le contó a mi Gian.
Antes de que le pregunte que es lo que le dijo, tocan a su puerta y en cuanto