Capítulo 78.
El Principado de Mónaco brillaba bajo el cielo estrellado del Mediterráneo como una joya incalculable.
Los yates de lujo se mecían suavemente en el puerto de Hércules, pero la verdadera atención del mundo entero estaba concentrada en los majestuosos salones del Hotel de Paris.
La monarquía monegasca había decidido organizar un agasajo exclusivo.
La élite europea, los magnates rusos, los aristócratas británicos y los banqueros suizos se congregaban allí para rendir pleitesía al matrimonio que ac