Capítulo 79.
—¡Estás loco! —le gritó—. ¡Acabamos de llegar a Mónaco hace dos días! ¡Toda la maldita élite sabe que estamos aquí para pasar la semana entera!
—Los planes cambiaron —respondió Dante, cruzándose de brazos—. Tengo mucho trabajo que resolver en Zúrich.
—¡Es mentira! —chilló ella, golpeando el asiento con la palma de la mano abierta—. Mi padre habló con la junta directiva de tu banco. ¡Tú mismo dejaste todo arreglado para tomarte el mes libre!
—No le rindo cuentas a tu padre —espetó Dante, endurec