Capítulo 55.
Dante la agarró por los brazos, no con fuerza para lastimarla, pero sí con la firmeza suficiente para que no pudiera huir.
—¿Tu vida de antes? —preguntó con sarcasmo—. ¿Esa vida donde no tenías ni para comer y dependías de Liam para todo? ¿Dónde tu padre se estaba muriendo en un hospital porque no tenías ni un dólar para pagar su tratamiento?
Elena se quedó paralizada. El golpe bajo le dio justo en el centro del pecho.
—Eres un infeliz... —susurró ella.
—Soy un realista, Elena —Dante le apretó