Capítulo 56.
Elena doblaba una bufanda con las manos temblorosas. No podía creer lo que estaba pasando.
Hace unas horas pensaba en huir a Estados Unidos para salvarse, y ahora estaba empacando para irse a una fortaleza en Francia, enviada por el mismo hombre que la tenía cautiva en cuerpo y alma.
Sintió una presencia en la puerta y se giró. Dante estaba allí, recostado en el marco, observándola con esa intensidad oscura que siempre le aceleraba el corazón.
Ya se había quitado la camisa del esmoquin y llevab