Capítulo 17.
Dante no le dirigió ni una sola palabra durante el trayecto, pero su presencia dominante llenaba cada centímetro del vehículo.
Se sentía la rabia emanando de él, una furia contenida que parecía que iba a hacer estallar los vidrios en cualquier momento. Elena entrelazaba sus manos sobre su vientre, sintiendo que el corazón le latía en la garganta.
El chofer tomó una ruta distinta, alejándose del centro hacia las afueras, hasta que llegaron a una mansión que dejaba a la anterior como una casa de