Capítulo 16.
Elena sentía que el corazón se le salía por la boca mientras iba en el asiento del copiloto. Sofía manejaba como una loca por la autopista hacia el aeropuerto, esquivando carros y mirando por el retrovisor a cada rato, con las manos apretadas al volante.
Elena no soltaba su bolso donde llevaba el pasaporte, como si fuera su única tabla de salvación.
—Dale más rápido, Sofía, por lo que más quieras —le suplicaba Elena con los nervios de punta, mirando hacia atrás cada tres segundos.
—¡Estoy dándo