Capítulo 130.
—No hay trato —respondió ella con firmeza, apretando el teléfono contra su oreja hasta que le dolieron los dedos.
No quería involucrar la pasión en esto. Ya había llorado suficientes lágrimas por culpa de ese hombre y no iba a volver a caer en su cama como una tonta.
Al otro lado de la línea, Dante soltó una respiración pesada y frustrada.
—¿Por qué no? —preguntó él, con esa voz ronca y profunda que siempre lograba ponerle los pelos de punta.
—Porque no puedes venir tú como si nada a querer est