Capítulo 131.
Llegó a su edificio casi corriendo. Caminaba por la acera esquivando a la gente, desesperada por llegar.
Subió por el ascensor con el corazón latiéndole con tanta fuerza en la garganta que sentía que se iba a ahogar. El pequeño espacio de metal le parecía una jaula.
Tenía muchísimo miedo.
En el fondo de su alma, rogaba que la imagen del hombre bueno, comprensivo y dulce que conocía no se derribara ante sus ojos en cuestión de segundos.
Sacudió la cabeza con fuerza antes de meter la llave en la