Capítulo 110.
El agua helada corría por el lujoso lavamanos.
Charlotte cerró el grifo al segundo y se giró lentamente para verse en el inmenso espejo iluminado.
En efecto, Dante no se había equivocado.
Para calmar sus nervios y la inmensa ansiedad que le provocaban esas dos rayas rojas en la prueba de embarazo, se había ido a vaciar sus tarjetas de crédito.
Estaba en el baño de mujeres de uno de los centros comerciales más exclusivos de la Quinta Avenida en Manhattan, rodeada de costosas bolsas de diseñador.