Narrado por Zoe
La música en el Skyline era un pulso vibrante que golpeaba directamente en mis sienes, pero de una forma extrañamente liberadora. El lugar estaba lleno de luces de neón azules y púrpuras que hacían que las batas blancas y el olor a hospital parecieran un recuerdo de otra vida.
—¡Otra ronda! —gritó Sofía sobre el estruendo de los bajos, levantando su vaso de tequila.
—Sofía, frena un poco, que mañana hay guardia de retén —advirtió Thiago, aunque él ya llevaba dos cervezas encima.