El amanecer trajo consigo un frío inusual, pero no era el clima lo que me mantenía despierta, sino el peso de lo que estaba por venir. La casa de Noah se sentía como un santuario temporal antes de que el mundo exterior colapsara sobre nosotros. Sabía que, en cuanto saliera el sol y las noticias llegaran a los medios, el apellido Blackwood dejaría de ser un símbolo de poder para convertirse en la comidilla de todos los titulares de la ciudad. Ian dormía a mi lado, un sueño inquieto y profundo, c