El trayecto de regreso a la casa de Noah fue una procesión silenciosa. Cada kilómetro que nos alejaba de la mansión Blackwood se sentía como una bocanada de oxígeno puro. A mi lado, Zoe permanecía en silencio, con la mirada perdida en las luces de la ciudad que destellaban a través del cristal. Sabía que su mente estaba procesando la magnitud de lo ocurrido; durante años, Victoria había sido la sombra que acechaba cada una de nuestras decisiones, un fantasma que ahora finalmente había sido exor