Narrado por Zoe
El alcohol era un velo cálido que me protegía del mundo, pero no fue suficiente para protegerme de él. Sentí una mano de hierro cerrarse sobre mi muñeca, arrancándome del ritmo de la música y del abrazo del abogado.
—¡Oye! ¿Qué te pasa? —protestó el hombre con el que bailaba, pero se calló en cuanto vio la expresión de Ian.
Ian no dijo nada. Me arrastró fuera de la pista de baile, ignorando las miradas de Sofía y Thiago, atravesando la multitud como un rompehielos. Sus dedos quem