Narrado por Ian
El cristal del vaso estaba frío, pero no tanto como el humor que me cargaba. Le di un sorbo largo al whisky, dejando que me quemara la garganta, intentando borrar de mi mente la imagen de Zoe riendo con esos dos payasos en la estación de enfermería. "Solo por diversión", había dicho. "No lo recuerdo bien", había mentido.
—Si el odio de Ian hacia Zoe fuera energía, este hospital no necesitaría plantas eléctricas. Podríamos iluminar toda la ciudad solo con sus malas miradas —soltó