Narrado por Zoe
La jornada en la Unidad de Cuidados Intensivos no era medicina; era una guerra psicológica. Sentía la mirada de Ian Blackwood en mi nuca como un escalpelo, diseccionando cada uno de mis movimientos. No buscaba mi aprendizaje, buscaba mi error. Su odio se había vuelto gélido, una escarcha que cubría cada palabra que me dirigía.
—Harrington, si vuelve a ajustar esa dosis de dopamina con tanta duda, mejor entregue su placa —soltó Ian frente a tres especialistas, sin siquiera mirarm