Narrado por Mark
Thiago estaba siendo una auténtica molestia. Si existiera una escala de Richter para medir lo irritante que puede llegar a ser un residente, él estaría provocando un terremoto de grado nueve. Me seguía por todo el pasillo de traumatología, tropezando con las camillas y balbuceando sobre la "ética" y la "honestidad".
—¡Mark, por Dios! —insistió Thiago, dándome otro empujoncito en el hombro que me dolió más que una patada en las bolas—. Tienes que decírselo a Zoe. No puedes dejar