El bullicio de traumatología nunca había sido tan sofocante. Las palabras de Thiago resonaban en mi cabeza como un metrónomo defectuoso, marcando un tiempo que se estaba agotando. Ver a Zoe pasar al final del pasillo, tan segura de sí misma, me hizo darme cuenta de que el "trámite" del que hablábamos hace cinco años se había convertido en la única verdad real de nuestras vidas. Ian había reconstruido a Zoe, pero ella lo había construido a él desde las cenizas.
—Mark, no te puedes quedar callado