Narrado por Zoe
El desayuno en casa de Noah se había convertido en mi ritual de supervivencia. Era el único momento del día en el que el mundo era perfecto: Ethan peleando con sus cereales, Isabella haciendo ruiditos de satisfacción en su hamaca y el olor a café recién hecho inundando la cocina.
—Mami, ¿hoy vas a salvar a muchas personas? —preguntó Ethan, con los labios manchados de leche.
—Lo voy a intentar, mi amor —le dije, dándole un beso en la frente mientras me terminaba mi tostada a toda