Cuando Ethan salió del hotel del casino al día siguiente, Ramírez ya lo esperaba en un vehículo.
—¿Y bien?
—Confirmado. Victor vive alli —respondió Ethan, quitándose la peluca—. Está en el ático. Y no cualquiera sube ahí… necesitan la huella para subir o bajar, sólo él y sus gorilas tienen acceso.
Ramírez encendió el motor.
—Esto se pone interesante. Es posible que tú madre y tu hermanita estén allí.
Ethan sonrió de lado.
—No, Ramírez… esto se pone personal. Mataré a ese hijo de puta si se atre