CAPÍTULO 43: Dos días para que se acabe.
El reloj de la cocina marcaba las seis de la mañana cuando Lenna bajó las escaleras. Faltaban dos días. Dos días para que el divorcio fuera legal. Dos días para que todo terminara. El sol entraba por los ventanales con una luz que parecía no entender la gravedad de lo que estaba por suceder. Preparó el té del señor, las galletas, la bandeja. Todo como siempre. Como si nada fuera a cambiar.
El señor ya estaba despierto cuando ella entró. Sentado en la cama, con la espalda apoyada en los cojines,