La noche había caído sobre la mansión de Thomas como un manto de plomo. Las estrellas brillaban en el cielo, pero su luz no lograba penetrar los ventanales de la sala donde él estaba, sentado en el sofá con los brazos cruzados, la mirada perdida en el vacío. El encuentro con Lenna en la oficina le había removido todo. Sus palabras le resonaban en la cabeza como una campana rota. Así como vos me olvidaste. Así como me cambiaste por ella. Así mismo.
La rabia le subía por el pecho. No era rabia co