Walter se acercó a Mariana.
La miró mientras comía una manzana, con una mirada compleja en los ojos.
Mariana levantó la vista y sus miradas se encontraron.
Walter se apoyó en el respaldo del sofá con una mano y se inclinó ligeramente hacia adelante, diciendo: —Lo vi.
Mariana hizo una pausa y luego miró a Walter: —¿Qué es lo que viste?
Él sonrió con un destello de peligro en los ojos. Mariana siguió su mirada, descendiendo hasta su nariz y labios.
Él levantó una ceja, con voz áspera: —Un edificio