—Está bien, está bien, llama a la policía —Él se rio.
—¡Oye!
—¡Shh! Estamos en la biblioteca; hay que guardar silencio —Walter le tapó la boca a Mariana, impidiéndole criticarlo.
—¡Hmph! —Mariana le lanzó una mirada fulminante.
Al salir de la biblioteca, Mariana respiró aire fresco, sintiéndose llena de sentimientos.
—Si pudiera volver a la universidad, Walter, en realidad, aún te seguiría gustando —Ella lo miró de lado.
—Más tarde te llevaré a un lugar —Walter la observó, sin poder evitar sonre