Además, hoy Mariana estaba vestida de negro, pareciendo la líder de una banda.
La puerta de la sala de reuniones se abrió, y Mariana vio al hombre que la había secuestrado ayer.
—Vamos, aquí está la persona que querías ver —Lo empujaron hacia adentro.
Mariana y él se miraron mutuamente.
Ayer estaba lleno de energía, muy arrogante. En solo una noche, se veía agotado.
—Vaya, aquí parece que la gente mejora, ¿no? —Mariana lo evaluó con la mirada y luego señaló la silla frente a ella, indicándole qu