Capítulo 190: Eternamente mía.
Narra el caído:
Me llamo… no recuerdo mi nombre.
Hace tanto tiempo que los mortales me llaman “el Dios Caído” que he olvidado cómo sonaba mi verdadero nombre cuando aún brillaba en estas tierras como un dios de luz y vida. Ahora solo soy oscuridad, hambre y un vacío que nada puede llenar.
Y ahí estaba ella.
Ithiliel Roux, tendida a mis pies sobre el altar de obsidiana, débil, temblando, con el cabello plateado desparramado como una luna rota. La tomé entre mis brazos con cuidado, casi con rever