Capítulo 189: El despertar del dios.
Narra Galadrén:
Por fin, después de siglos de espera, el momento había llegado.
Estaba frente al altar de obsidiana en el corazón del viejo castillo del Dios Caído. Las antorchas eternas proyectaban sombras danzantes sobre las columnas rotas. Ithiliel, mi hija mestiza, estaba de pie ante mí, aún débil por el veneno, pero con los ojos violetas ardiendo de furia. A su lado, Gabriel Baileyi y Faela permanecían atados con grilletes de hierro negro. Eltarién, mi hijo humano, observaba todo en silenc