Capítulo 248.
—¿Quienes son ustedes?—, Livia tenía el corazón en la garganta al verse rodeada de rostros que no conocía, pero debía seguir por el simple hecho de que no había una sola opción aparte de esa—. ¿No hablarán? Cuando Valente…
—No es necesario ser bruscos con la dama—, el acento ruso la hizo alzar la mirada y ver el rostro del sujeto la hizo desear no haberlo hecho. No lo conocía, pero sentía que no tenía siquiera que verlo—. Liberen sus manos. Es una invitada, no una prisionera.
El abrigo colgaba