Capítulo 237.
Harper mantuvo su rostro altivo, recordando las lecciones de Orvyn.
“—El porte es un escudo. Quiebra su reflejo, y habrás cedido. Y tú no tienes derecho a romperte aún cuando el cansancio llegue—, solía acariciar su nuca—. Si te agarran a palos, resiste. Porque si eres esposa de alguien de este mundo tan podrido, aprendes a levantarte así te tiren al suelo mil veces.”
Sus ojos seguían inmóviles. No le sorprendió nada de lo ocurrido, no le causó la mínima emoción saber que había un infierno al