Capítulo 224.
El albanés había aparecido por el extremo del pasillo, vestido de negro, las mangas recogidas, con el rostro encendido de furia y la ametralladora corta humeando en sus manos.
A su lado, su sobrino soltó los destellos letales que impactaron contra los sujetos que esquivaron las que pudieron, mientras la contienda estremeció el sitio.
—Dale a esa hija de perra y vámonos— ordenó uno de ellos, tratando de hacer tiempo. Mientras dos se dispusieron a ir por Harper y Marek que estaban sin armas, de