Capítulo 102.
A miles de kilómetros de Manhattan, las noticias esperadas no llegaban tan rápido cómo se necesitaban.
—¿Es válida?— consultó el rubio que enterraba la aguja en la piel, para luego tirar de ella.
—Es real— mencionó el Circe Blaine, el consiliario del clan, el cuál mantenía la mirada al frente, pese a lo tremebundo que resultaba la escena del nuevo líder cosiendo la piel de un individuo con otro.
—No pregunté si era real, lo vi también— alcanzó otro de los cuchillos para realizar una incisión