Capítulo 100.
Las lágrimas de Harper descendieron por sus mejillas cuándo entró al apartamento, en dónde Ken borró su risa divertida. Dejó el tazón con palitos de pepino mal cortados que llevaba hacia la sala sobre una mesa.
—¿Qué te hicieron?— Harper negó y se abrazó a él de inmediato. Eso fue aún más confuso.
La Reina Roja jamás buscaba consuelo y verla de esa manera fue cómo si cientos de alarmas se encendieran a la vez. Dijo algo ininteligible en un susurro, sin soltar el maletín que apretaba más.
—¿Q