La Fundición Vieja era un infierno de metal retorcido y vapores tóxicos, pero logramos cruzarla. Silas y sus hombres se quedaron atrás, conteniendo a los Cascos Blancos en un choque de gritos y fuego. No miré atrás. Solo escuché el eco de los disparos de Willis cubriéndome mientras me deslizaba por el último conducto de ventilación que conectaba el Cinturón Gris con el Sector Bajo.
Mis pulmones ardían. Mis piernas eran de plomo. Pero la batería del AeroFlow, ahora al 62%, brillaba en la oscur