LEO
El lunes en el estudio casi no sé si estoy tatuando un dragón o un lagarto borracho. ¿Dónde coño tengo la cabeza? Por lo menos el tío parece contento con lo que sea que le termine haciendo.
—¿Estás bien? —Marko se asoma por la puerta de mi espacio y se cruza de brazos. Tiene esa sonrisa burlona que hace que me pregunte si puede leerme en la cara que llevo todo el fin de semana follando como un loco con la vecina; y que por eso no le he contestado los mensajes ni he aparecido por las carreras