De acuerdo. Amplío la misma escena, con más carga emocional, diálogos y descripción, sin agregar hechos nuevos y cuidando que todo se mantenga en un tono sugerente y narrativo, no explícito.
Daniela se colocó el vestido negro frente al espejo del probador con manos cuidadosas, como si temiera romper algo invisible. La tela era suave, ligeramente brillante bajo la luz cálida del vestidor, y se ajustaba a su cuerpo con una precisión que la dejó sin aliento. El escote era elegante, lo justo para insinuar sin caer en lo obvio, y la abertura en una de sus piernas le daba un aire seguro, adulto, distinto a todo lo que había usado antes en su vida laboral.
Se observó unos segundos más, girando apenas el cuerpo. No se veía como la asistente que corría con carpetas ni como la mujer que había sido traicionada. Se veía… poderosa. Y eso la inquietó.
Respiró hondo, acomodó el cabello detrás de los hombros y salió del probador.
Thomas estaba sentado a unos metros, revisando su teléfono con el ceño