Cinco días después
Mi vida aquí se ha vuelto monótona y no es realmente lo que me agrada, ya que, Edward me ayuda a sanar en las tardes, pero, lo hace mirándome con cierto resentimiento mientras maldice a Lucifer y me regaña por no sanar tan rápido.
— De haber sabido que sería así, no habría aceptado cuidarte. — dice Edward.
— ¿Por qué eres así de grosero? — pregunto indignada.
— Bueno, desde que Lucifer mandó esos libros, ella no me mira. Ni siquiera en la cama suelta esas estúpidas hojas.