Capítulo 17: Entre las Fauces de la Oscuridad
El buque insignia de la flota de Valerius, el Leviatán, no era una nave, sino una catedral de acero y obsidiana que flotaba sobre las aguas del Pacífico como una herida abierta en el océano. Isolde sintió el cambio en la presión del aire en cuanto la pequeña lanzadera fue succionada por el hangar principal. La atmósfera allí dentro estaba viciada, saturada de una estática que le erizaba el vello de la nuca y hacía que su conexión con Alaric —ese hil