Noto la sorpresa en los gestos de su cara.
―¿Hijos?
Sonrío satisfecho.
―Sí, papá ―respondo con evidente orgullo―. Abigaíl está embarazada ―coloco la mano en su hombro y me inclino para besarlo en la frente―. Vas a tener a un nuevo nieto al cual malcriar.
Una radiante sonrisa amenaza con partir su cara en dos.
―Esta es la mejor noticia que puedes darme, hijo ―menciona con emoción―. Entremos a la casa ―echa a andar su silla y se dirige hacia la entrada―. Abramos la mejor botella de champaña d