Mes y medio atrás.
Observo a Camila y rezo para que salga de esto. Soy el único culpable de todo lo que sucedió. No me lo perdonaría si algo le sucediera.
―Dime que esto será suficiente para que sobreviva.
Tengo el alma en vilo.
―Quédate tranquilo, Samuel, por fortuna la bala no hizo ningún daño ―suspiro profundo cada vez que le escucho decir que, por un milagro, el proyectil no impactó directo en su corazón―. El único riego que existía era su sangre, pero ahora que la está recibiendo, esta