¿Qué podía esperar de una mujer como ella? Es una más del montón. Estoy temblando de rabia e impotencia. Es la primera vez que una mujer me pone las manos encima. ¿Cómo se atreve?
―¡Basta, Samuel! ―grita mi padre desde lo alto de las escaleras―. No te permito que trates a Abigaíl de esa manera.
Sus palabras exacerban la ira que me está consumiendo.
―¿A caso no te das cuenta de lo que esta mujer está buscando? ―le pregunto con incredulidad al ver la fiereza con la que la defiende―. ¿De sus ver