A pesar del odio y el rencor que siente por mí y de sus amenazas, decido quedarme. Quizás me mande a echar tal como lo prometió, pero no pienso irme hasta averiguar que el abuelo de Camila está bien. Que la caída no trajo consecuencias, qué lamentar.
Con piernas temblorosas ingreso al interior. Me acerco al módulo de información y pregunto por él.
―El señor Di Stéfano está siendo atendido en emergencias en este momento ―me indica la recepcionista―, tome el pasillo derecho hasta el fondo y lueg