Tengo el estómago revuelto debido a los nervios. Sé que Horacio tiene razón, que tengo que calmarme y darle la oportunidad a Samuel para que cree lazos afectivos con Camila, su hija. Sin embargo, considero que la manera en la que está sucediendo no es la correcta.
―¿Cómo podrán establecer un vínculo si ni siquiera sabe que es su verdadera hija? ―le expongo con angustia―. Lo que comienza mal no pude terminar bien, Horacio ―insisto―. Debí decir algo, detenerlo a tiempo, pero solo me quedé allí pa